Dar a conocer su programa
Su programa ya existe, pero nadie lo sabe todavía. Todo se juega en un objeto muy sencillo: el código QR colocado en su mostrador. Es la única puerta de entrada, y su visibilidad decide cuántas personas se registran.
Café Saint-Louis
Escanee para su tarjeta de fidelidad
El décimo café gratis
Muestre su código QR en el mostrador
Cada programa tiene su propio código QR, accesible desde su ficha en la aplicación. Imprímalo, o muéstrelo en una pantalla si dispone de una.
- A la altura de los ojos, cerca de la caja, donde el cliente ya espera.
- Con la recompensa escrita encima. Un código QR desnudo no despierta interés; «El décimo café gratis» da una razón para escanearlo.
- Suficientemente grande, al menos del tamaño de una postal, para que el teléfono lo lea a la primera.
Su página de catálogo, si tiene varios programas
Aster también le da una página pública que reúne todos sus programas activos. Útil si ofrece a la vez una tarjeta de sellos y un bono: el cliente elige el que le interesa.
Es además la dirección que conviene poner en su biografía de Instagram, en su página de Facebook o en su firma de correo, porque sigue siendo válida aunque cambie de programa.
El código QR no basta. Hay que decirlo.
Los comercios que llenan su programa son aquellos cuyo equipo lo menciona en voz alta. Un cartel mudo da resultados muy pobres.
Una frase al cobrar
«¿Quiere su tarjeta de fidelidad? Es un código que se escanea, diez segundos, sin instalar nada.» Es lo único que cambia de verdad la tasa de registro.
Tranquilice sobre la instalación
La primera objeción del cliente es siempre la misma: cree que tendrá que descargar una aplicación. Dígale de entrada que no, y la duda desaparece.
Regístrelos delante de usted
Con los primeros clientes, acompañe el gesto. Verá enseguida si su cartel se lee bien y si el código se escanea desde donde está colocado.
Qué puede fallar
Tres causas, por orden de frecuencia: el código es demasiado pequeño, está demasiado bajo o lejos, o hay un reflejo encima. Imprímalo más grande, en papel mate, y colóquelo donde el cliente ya sostiene su teléfono.
El cliente escaneó un código de un programa que usted desactivó o eliminó después. Retire el cartel antiguo y sustitúyalo por el del programa activo.
El formulario solo pide un nombre y un número, así que el abandono casi siempre viene de una duda. Una frase suya en el mostrador basta para disiparla.