Aster
Capítulo 5

Dar a conocer su programa

Su programa ya existe, pero nadie lo sabe todavía. Todo se juega en un objeto muy sencillo: el código QR colocado en su mostrador. Es la única puerta de entrada, y su visibilidad decide cuántas personas se registran.

Café Saint-Louis

Escanee para su tarjeta de fidelidad

El décimo café gratis

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Muestre su código QR en el mostrador

Cada programa tiene su propio código QR, accesible desde su ficha en la aplicación. Imprímalo, o muéstrelo en una pantalla si dispone de una.

  • A la altura de los ojos, cerca de la caja, donde el cliente ya espera.
  • Con la recompensa escrita encima. Un código QR desnudo no despierta interés; «El décimo café gratis» da una razón para escanearlo.
  • Suficientemente grande, al menos del tamaño de una postal, para que el teléfono lo lea a la primera.
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Su página de catálogo, si tiene varios programas

Aster también le da una página pública que reúne todos sus programas activos. Útil si ofrece a la vez una tarjeta de sellos y un bono: el cliente elige el que le interesa.

Es además la dirección que conviene poner en su biografía de Instagram, en su página de Facebook o en su firma de correo, porque sigue siendo válida aunque cambie de programa.

¿Un solo programa? Muestre directamente su código QR. La página de catálogo añade un clic inútil cuando no hay nada que elegir.
Lo que de verdad marca la diferencia

El código QR no basta. Hay que decirlo.

Los comercios que llenan su programa son aquellos cuyo equipo lo menciona en voz alta. Un cartel mudo da resultados muy pobres.

Una frase al cobrar

«¿Quiere su tarjeta de fidelidad? Es un código que se escanea, diez segundos, sin instalar nada.» Es lo único que cambia de verdad la tasa de registro.

Tranquilice sobre la instalación

La primera objeción del cliente es siempre la misma: cree que tendrá que descargar una aplicación. Dígale de entrada que no, y la duda desaparece.

Regístrelos delante de usted

Con los primeros clientes, acompañe el gesto. Verá enseguida si su cartel se lee bien y si el código se escanea desde donde está colocado.

Solución de problemas

Qué puede fallar

El código QR no se escanea

Tres causas, por orden de frecuencia: el código es demasiado pequeño, está demasiado bajo o lejos, o hay un reflejo encima. Imprímalo más grande, en papel mate, y colóquelo donde el cliente ya sostiene su teléfono.

Este programa no se encuentra o ha sido desactivado

El cliente escaneó un código de un programa que usted desactivó o eliminó después. Retire el cartel antiguo y sustitúyalo por el del programa activo.

Los clientes escanean pero no terminan el registro

El formulario solo pide un nombre y un número, así que el abandono casi siempre viene de una duda. Una frase suya en el mostrador basta para disiparla.